8. Se me había acumulado hielo en el escalón de la entrada. Empecé a picarlo con un martillo.

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Pensé que si usaba las dos manos y balanceaba el martillo por encima de mi cabeza tendría más potencia. El extremo de la garra del martillo me rasgó el cuero cabelludo. Tuve suerte de no haberme arrancado el cuero cabelludo.

Lección aprendida… usa los martillos con una sola mano.

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GoofinOffAtWork

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