4. Crustáceos en la cabina

Si pensabas que el cliché de “serpientes en un avión” era extraño, considera a la persona que llevó una langosta viva al aeropuerto. Sorprendentemente, las langostas están permitidas tanto en el equipaje de mano como en el facturado, siempre que estén correctamente embaladas.
Para evitar un incidente de seguridad relacionado con mariscos, estas criaturas deben guardarse en recipientes a prueba de derrames. ¡Nadie quiere lidiar con una langosta fugitiva gateando por la terminal o escapándose al compartimento superior durante un vuelo de larga distancia!